La Regasificadora proyecto Perverso para el estado de Colima
El intento de instalar una Planta de Gas Natural Licuado en Manzanillo (PGNLM)
o regasificadora, en las inmediaciones de la Laguna de Cuyutlán responde
a una lógica Perversa, pues constituye una amenaza a la Salud humana,
al medio ambiente y a la seguridad de Colima. Durante casi dos años los
ciudadanos del Estado de Colima, hemos sido engañados por las instancias
de gobierno.
Ha sido un amplio margen de tiempo en que las autoridades estatales, municipales
y federales, lejos de convocar ampliamente a los sectores social, académico
y productivo para acordar qué tipo de desarrollo queremos para la región,
las estrategias para impulsarlo así como de informar de manera oportuna
y transparente las iniciativas por sector, así como usar los consejos
consultivos oficiales e institucionales por sector que están establecidos
y que conducen al Plan estatal y Municipal de Desarrollo, no sólo lo
han ocultado de manera oficial, sino que han tratado de convencer y presionar
política y económicamente para imponer la instalación de
la PGNL, la ampliación del puerto en la laguna de San Pedrito, la instalación
del puerto II interior de la Laguna de Cuyutlan, la planta de Gas LP y otros
posibles proyectos que no tenemos conocimiento para las inmediaciones del humedal
costero de Cuyutlan.
Resulta perverso, pues solo hemos tenido conocimiento de estos proyectos mediante
los registros de la prensa y declaraciones de servidores públicos de
de manera aislada y descontextualizada emiten declaraciones al respecto, pero
que de manera oficial y pública no han proporcionado.
Al margen de notas periodísticas, las oportunidades de hacer públicos
estos proyectos, como el proceso de análisis para la modificación
al Programa Regional de Ordenamiento Ecológico Territorial de la subcuenca
de la laguna de Cuyutlan, al intento de instalar la PGNLM a un lado la población
costera de Campos y a menos de un Kilómetro de la ciudad costera de Manzanillo
y la autorización de la planta de Gas LP de la empresa “Gas Z”.
No fueron sinceros y congruentes con los ofrecimientos de respetar y promover
participación ciudadana.
Ciudadanos organizados hemos actuado de buena fe respetando la ley, las instituciones,
los procedimientos administrativos, esperando la suma de voluntades y la disposición
abierta y franca del gobierno estatal para contar con la información
oficial de los proyectos, por el contrario hemos sido engañados durante
todo el proceso.
Es perverso pues no han explicado la forma en que están articulados
esta diversidad de proyectos, que en su conjunto provocaran fenómenos
sociales de cambios culturales, aumento de asentamiento humanos, demanda de
servicios públicos, demanda de energía y agua, así como
los impactos negativos al medio ambiente, es decir de pérdida de biodiversidad,
contaminación, cambio climático, erosión de suelos, abatimiento
de mantos freáticos, pérdida de hábitat de especies migratorias
como aves y tortuga marinas, riesgo de pérdida de especies endémicas
de la región etc.
Tampoco han explicado el fenómeno de impactos ambientales acumulados
y como los van a resolver, mitigar o compensar, este aspecto particularmente
es relevante por intentar pasarlo como invisible, generando una cortina de humo
al respecto, para no obligarse a enfrentarlo técnica y financieramente.