Primera Plana de Semanario Avanzada, Colima, Colima a 21 de Mayo de 2006
Laguna Amenazada
SUMARIOS
** Aumentan jaloneos de ambientalistas y autoridades por el proyecto de la regasificadora
** Se suman organizaciones internacionales a las protestas contra el proyecto,
debido a los riesgos que implica para la preservación de la laguna de
Cuyutlán ** Aunque todavía no se aprueba la Manifestación
de Impacto Ambiental, ya está lista la convocatoria para licitar la obra
** Más de 50 compañías de varios países han solicitado
información al respecto
Pedro Zamora Briseño
Mientras que los gobiernos federal y estatal avanzan con los planes para construir
la planta de almacenamiento y regasificación de gas natural licuado en
un área de la laguna de Cuyutlán, organizaciones ambientalistas
locales, nacionales e internacionales multiplican las voces de alerta sobre
los peligros que a su juicio implica el desarrollo de ese proyecto para la supervivencia
del vaso lacustre.
El caso más reciente fue el de la organización ecologista Wildcoast,
dedicada a proteger y preservar ecosistemas costeros en las californias y los
países de América Latina, que solicitó al presidente Vicente
Fox detener el proyecto que la Comisión Federal de Electricidad pretende
instalar en la laguna de Cuyutlán.
“Se pondría en riesgo la supervivencia de aves acuáticas,
las pesquerías y las comunidades locales que dependen de un humedal en
buenas condiciones para su sustento económico”, argumentó
el organismo.
A través de un documento firmado por su director general, Serge Dedina,
la organización pidió al mandatario mexicano unirse al esfuerzo
global de conservar los últimos reductos de manglares para las futuras
generaciones.
Copia de la carta fue remitida al gobernador de Colima, Silverio Cavazos Ceballos;
al secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), José
Luis Luege Tamargo, y a Eduardo Romero Ramos, titular de la Secretaría
de la Función Pública, estos dos últimos del gobierno federal.
Dedina advirtió que aunque las leyes ambientales mexicanas prohíben
la construcción de complejos industriales de alto impacto en ecosistemas
protegidos por programas de ordenamiento territorial, algunas autoridades están
tratando de modificar ese estatus de la laguna para eliminar esas restricciones.
Alertó que la destrucción de la laguna de Cuyutlán, ubicada
entre los municipios de Armería y Manzanillo, afectaría la industria
turística y desplazaría a cientos de familias de pescadores, productores
de sal y proveedores de servicios turísticos; y causaría la pérdida
de un importante depósito de biodiversidad para el mundo.
El dirigente de la organización internacional recordó que en 1994
los gobiernos de México, Estados y Canadá auspiciaron el proyecto
de un atlas de aves acuáticas y costeras en México. “Los
resultados de este trabajo mostraron que de los 98 sitios muestreados, la laguna
de Cuyutlán es el segundo sitio de mayor importancia para aves acuáticas
migratorias del estrecho del Pacífico mexicano, que se extiende de Culiacán,
Sinaloa, hasta la frontera de Guatemala”.
Los humedales, en especial los manglares, explicó Serge Dedina, son el
tipo de ecosistema en mayor riesgo de desaparecer en el mundo, pues más
de 18 millones de hectáreas han sido destruidos, con el consecuente impacto
en las comunidades locales, la diversidad biológica y la degradación
de costas.
El representante de la organización ecologista le manifestó a
Vicente Fox que como consecuencia del proyecto de la planta de gas natural se
destruiría parte del patrimonio natural del pueblo de México y
se violarían las leyes mexicanas, pero a pesar de que esto ha sido denunciado
insistentemente por diversas organizaciones locales, no ha habido hasta ahora
respuesta del gobierno federal.
En tanto, en marzo pasado organizaciones ecologistas de 16 países, participantes
en actividades alternas al Foro Mundial del Agua, suscribieron un documento
en el que se manifestaron en contra de la destrucción de la laguna.
A través del documento denominado Declaración Ciudadana sobre
la Laguna de Cuyutlán, denunciaron que el gobierno federal foxista y
el gobierno estatal priísta, en alianza estratégica, buscan mediante
actos ilegales otorgar las autorizaciones de cambio de uso de suelo y Manifestación
de Impacto Ambiental para permitir la instalación de un corredor industrial
de alto impacto y riesgo en los vasos I y II del cuerpo lagunar.
Esta situación, afirmaron, destruirá las condiciones para el desarrollo
de los ecosistemas de los humedales costeros de manglar y de vida acuática,
así como la destrucción y desplazamientos de las actividades productivas
de pesca artesanal, de pequeños ramaderos turísticos y de los
residentes históricos de la Laguna, permitiendo que empresas transnacionales
se apoderen del territorio para instalar jugosos negocios de energía
eléctrica, gas natural licuado, gas LP y ampliación portuaria
a costa del interés público de todos los mexicanos.
Señalaron que la preocupación de los habitantes ha hecho que un
grupo de ecologistas y pescadores ribereños interpusiera el pasado 23
de febrero una demanda penal contra directivos de la Comisión Federal
de Electricidad (CFE) por la desecación de la Laguna de manera deliberada
violando la NOM022-SEMARNAT-2003 y así evitar la evaluación de
impacto ambiental para beneficiar la instalación de una regasificadora
de GNL, justificando en la Ley General de Equilibrio Ecológico una contingencia
ambiental.
Y fue en abril cuando autoridades estatales y federales decidieron actuar frente
a la desecación de la laguna, mediante trabajos de desazolve del canal
de Tepalcates, para incrementar el volumen del cuerpo lagunar, que había
bajado considerablemente.
Desde abril de 2005, diversas organizaciones sociales de la entidad expresaron
su preocupación ante el proyecto de modificaciones al Programa Regional
de Ordenamiento Ecológico y Territorial de la Subcuenca Laguna de Cuyutlán,
mediante el que las autoridades pretenden cambiar la vocación de uso
de suelo de amplias zonas hacia el ramo industrial.
Durante la consulta pública realizada al respecto en aquella ocasión,
representantes de promotores turísticos y pescadores consideraron que
los cambios promovidos por las autoridades constituían un “chaleco
a la medida” del proyecto de la planta de gas natural licuado aprobado
por la CFE para Manzanillo, que contempla una inversión de 1,500 a 1,800
millones de dólares.
Ahora, a más de un año de distancia, el secretario de Fomento
Económico del gobierno estatal, Ignacio Peralta Sánchez, anunció
que la elaboración del proyecto de la regasificadora tiene un avance
de 80 por ciento y que al menos 50 empresas de Japón, Estados Unidos,
Canadá y la Comunidad Europea ya conocen la convocatoria para la licitación
de la obra.
De acuerdo con la declaración del funcionario, en la primera etapa de
la obra se estima que habrá una inversión de 300 a 400 millones
de dólares.
Y mientras se realizan estos trámites, aún no es aprobada por
la Semarnat la manifestación de impacto ambiental de la obra, de la que
a principios de mayo se realizó una consulta pública entre diversos
sectores de la sociedad.
En el evento, el grupo ecologista Bios Iguana acusó a la Comisión
Federal de Electricidad (CFE) y a la Universidad de Colima de mentir “de
manera dolosa” cuando afirman que el proyecto de la terminal de gas natural
licuado es compatible con los instrumentos legales ambientales.
El presidente de la organización ambientalista, Gabriel Martínez
Campos, sostuvo que al hacer su lectura del instrumento legal y relacionarlo
con el proyecto la CFE y la institución educativa “omiten o niegan
la existencia de las condiciones biológicas, los ecosistemas, las especies
o inclusive las reconocen sólo en escenarios distintos o distantes del
lugar del asentamiento del proyecto, para lograr adecuarlo a las condicionantes
legales”.
Martínez Campos señaló que con la ubicación del
proyecto, la legislación ambiental ha sido “pisoteada”, especialmente
el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial de la Subcuenca de
la Laguna de Cuyutlán, la Ley General de Equilibrio Ecológico
y Protección al Ambiente y la Ley Ambiental para el Desarrollo Sustentable
del estado de Colima.
El dirigente ecologista indicó que de acuerdo con programa de ordenamiento
ecológico territorial vigente, el proyecto de la terminal de gas natural
licuado se encuentra ubicado sobre nueve unidades de gestión ambiental,
que según el ordenamiento deberían ser destinadas a otras actividades
diferentes a la industrial.
La unidades de gestión ambiental que serían afectadas por el proyecto
son la Ent8, Ent15, Ff17, Ag26, Ac31, If36, Ent39, Ent40, Ff43, en las que sólo
se permiten actividades de turismo de bajo impacto, pecuario, acuacultura y
agricultura, además de que en la mayoría de ellas se establecen
políticas de protección, conservación y restauración
por la existencia en algunos casos de dunas costeras y sitios de desove de tortugas
marinas.
Por lo tanto, señaló Gabriel Martínez, dentro de las prohibiciones
que marca el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial de la Subcuenca
de la Laguna de Cuyutlán se encuentran, entre otras, deforestar, destruir,
desecar o rellenar humedales, manglares, esteros o pantanos; modificar la línea
de costa o modificar de alguna forma playas arenosas o rocosas y dunas costeras;
realizar actividades de dragado o de cualquier otra naturaleza que generen la
suspensión de sedimentos o provoquen áreas con aguas fangosas
o limosas dentro del área protegida o en zonas aledañas, sin antes
haber realizado estudios técnicos pertinentes, así como instalar
plataformas o infraestructura de cualquier otra índole.
Sin embargo, desde las primeras manifestaciones contra el proyecto de la terminal
de gas natural licuado en la laguna de Cuyutlán, hace poco más
de un año, el gobernador Silverio Cavazos mostró que no está
dispuesto a negociar.
“Si alguien le está apostando a que el puerto no se desarrolle,
se va a encontrar con la voluntad férrea del gobierno del estado, que
no va a permitir que por intereses personales, algunos puedan oponerse a esta
inversión”, dijo aquella vez.
Este proyecto CFE abastecería de gas natural en primer lugar a la termoeléctrica
—lo que según las autoridades reduciría en 95% los actuales
niveles de contaminación—, y a través de un gasoducto alimentaría
de combustible a industrias de Jalisco y otras entidades de la zona centro-occidente
del país.
Desde el primer momento, Cavazos sostuvo que la instalación de la planta
de gas natural “es importantísima para el desarrollo económico
del estado y de la región, y sobre todo que también vendrá
a beneficiar adicionalmente a la inversión productiva y la generación
de empleos, así como el problema de contaminación por el que muchos
años se han quejado los manzanillenses”.